
¿Quién soy?
Autobiografía
Nací el 19 de marzo de 2008 en Zapopan, Jalisco, aunque los primeros quince años de mi vida los viví en Guadalajara. Desde pequeña crecí rodeada de curiosidad y con una necesidad constante de entender cómo funcionan las cosas, incluso cuando todavía no sabía ponerle nombre a ese impulso. Siempre fui observadora, reservada y más inclinada a pensar que a hablar, pero eso no significaba que no estuviera atenta a todo lo que pasaba a mi alrededor.
Comencé mi etapa escolar en el kínder Saramago y posteriormente en Pequeño Mundo. Más adelante cursé la primaria en el Colegio Iberoamericano, donde por primera vez despertó en mí el interés por las artes marciales, una disciplina que me enseñó constancia, control y enfoque. Después estudié en Riverside, una etapa en la que exploré distintas actividades como jazz, danza aérea y teatro. Aunque fue una experiencia enriquecedora, ahí entendí que las artes escénicas no eran mi verdadera pasión, pero sí una forma de conocerme mejor y probar sin miedo.






Terminé la primaria y cursé la secundaria en CEPAC, una etapa clave en mi formación. Fue ahí donde tuve mi primer acercamiento real con la robótica y las ciencias, y donde comencé a descubrir qué era lo que realmente me movía. Siempre me atrajeron la tecnología y las ciencias naturales, y en ese punto entendí que quería dedicarme a la ingeniería biomédica, una carrera que combinaba todo lo que me interesaba: ciencia, tecnología y el impacto en la vida de las personas.
Uno de los eventos más importantes de mi infancia fue un viaje a Disney con mi familia. Más allá del destino, fue una experiencia que fortaleció nuestros lazos y se convirtió en uno de esos recuerdos que se quedan por lo que representan, no solo por el lugar. Mi familia está conformada por mis papás y mi hermana, quienes siempre han sido mi apoyo, mi base y un punto constante de seguridad en cada etapa de mi vida.
Más adelante ingresé a PrepaTec, un cambio importante tanto académico como personal. Ahí conocí gente nueva, hice amigos, aprendí cosas dentro y fuera del salón y me permití probar talleres y clases que ampliaron mi perspectiva. Siempre fui una persona reservada, pero la preparatoria me ayudó a desenvolverme, a abrirme a nuevas experiencias y a construir relaciones significativas. Hoy, estando a punto de graduarme, reconozco cuánto crecí en este proceso y cómo cada etapa me fue llevando, poco a poco, a la persona que soy ahora.





















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